lunes, 28 de octubre de 2013

Un corazón entregado

Cuanto mejor es una persona, más difícilmente sospecha de la maldad de los demás. CICERÓN
Esta máxima o axioma podemos aplicarlo a Gregorio Iriarte. Los que le conocimos podemos decir de el que era una bellisima persona. Un encanto tratar con el, porque en ningun momento hablaba mal de nadie y cuando hacia un juicio de alguna realidad siempre lo modelaba con una interjeccion de bondad. Tenemos que decir de el tambien que tenia un corazón grande, muy grande. Un corazón que abarcaba a todos, no importaba el rango social, la categoría politica o social. Lo que a el le importaba es la dignidad. Para el todos tenían la misma dignidad.

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